Limitar la población suiza a 10 millones de habitantes: el objetivo que plantea la iniciativa popular impulsada por el Partido Popular Suizo (PPS) parece sencillo. Pero su aplicación plantea numerosas cuestiones, en particular sobre su compatibilidad con el derecho internacional y sobre el margen de maniobra real en materia de asilo y reagrupación familiar.
Suiza contará con 10 millones de habitantes hacia 2040, según el escenarioEnlace externo demográfico de referencia de la Oficina Federal de Estadística (OFS). Pero para el Partido Popular Suizo (PPS, o UDC en sus siglas en francés), una población superior a los 10 millones ejercería una presión excesiva sobre las infraestructuras, el sistema sanitario, las escuelas, el suministro eléctrico o incluso los servicios sociales. Su iniciativa «¡No a una Suiza de 10 millones!», sobre la que votará el pueblo el próximo 14 de junio, propone limitar la población a ese umbral de aquí a 2050.
El mecanismo de la iniciativa parece sencillo en teoría: establecer un límite demográfico y actuar de forma preventiva, incluso mediante la rescisión de tratados internacionales si fuera necesario. Pero, ¿serían realmente eficaces las herramientas propuestas en la iniciativa para reducir la inmigración y evitar así que se supere ese límite?
Ecuación compleja
La iniciativa precisa que si la población residente permanente supera los 9,5 millones antes del año 2050, el Gobierno y el Parlamento deberán tomar medidas para que la población no supere los 10 millones. Estas medidas deberán afectar en primer lugar al asilo y a la reagrupación familiar, respetando siempre el derecho internacional imperativo.
Suiza registra un saldo migratorio positivo de 70.000 personas al año de media, lo que constituye, con diferencia, el principal factor del aumento de la población. El crecimiento natural, es decir, la diferencia entre nacimientos y defunciones, es cada vez menor (unas 6.000 personas en 2024).
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En 2025 se dictaron 31.223 resoluciones de asilo. A ello hay que sumar cada año unas 40.000 personas que llegan a Suiza en el marco de la reagrupación familiar. Estas cifras pueden dar la impresión de que es posible una reducción significativa del saldo migratorio, pero el margen de maniobra es, en realidad, limitado. Las principales palancas a las que apunta la iniciativa son también las más difíciles de accionar.
El asilo ofrece poco margen de maniobra
El año pasado, cerca de tres cuartas partes de las resoluciones de asilo dictadas se saldaron con una denegación o el archivo del procedimiento, lo que implica que las personas afectadas deben, en principio, abandonar el territorio. Solo 7.382 personas de más de 30.000 obtuvieron el asilo —es decir, un permiso B de refugio—, mientras que otras 5.005 fueron admitidas provisionalmente con un permiso F.
En definitiva, se autorizó a 12.387 personas a permanecer en el territorio, en particular porque no podían ser expulsadas en virtud del principio de no devolución protegido por el derecho internacional imperativo. Dado que la iniciativa del Partido Popular Suizo garantiza el respeto de este derecho internacional imperativo, parece difícil limitar la población residente permanente afectando al asilo.



